No estoy viviendo la maternidad como esperaba: expectativas, culpa y apoyo emocional

Quizá imaginabas que al tener a tu bebé sentirías una felicidad inmediata. O pensabas que, a pesar del cansancio, sabrías cómo adaptarte a la nueva etapa.

Ahora puedes sentir amor y, al mismo tiempo, tristeza, irritación o ganas de recuperar una parte de tu vida anterior. Tal vez te cueste decirlo porque temes que alguien interprete que no quieres a tu hijo o que no estás agradecida.

La maternidad puede incluir experiencias muy distintas de las que habías imaginado. Poder hablar de ellas permite comprender mejor qué estás viviendo y qué apoyo necesitas.

La distancia entre lo que esperabas y lo que está pasando

Las expectativas se construyen mucho antes del nacimiento. Influyen las historias familiares, las experiencias de otras madres y las imágenes que vemos sobre embarazo, parto y crianza.

Quizá esperabas una recuperación física más sencilla, una lactancia diferente o un reparto de responsabilidades que todavía no se ha hecho realidad.

Cuando lo vivido se aleja de esa imagen, puede aparecer una sensación de fracaso. Merece la pena detenerse y preguntar: ¿qué esperaba de mí?, ¿con qué ayuda contaba?, ¿qué está siendo especialmente difícil?

Estas preguntas permiten mirar las condiciones concretas de tu maternidad, además de cómo te estás sintiendo.

Puedes querer a tu bebé y echar de menos tu vida anterior

La llegada de un hijo puede cambiar el descanso, el trabajo, las relaciones y la disponibilidad para ti misma.

Echar de menos la espontaneidad, el tiempo en pareja o actividades que disfrutabas puede resultar doloroso. También puede costarte reconocer tu cuerpo o sentir que casi todas las conversaciones giran alrededor del bebé.

Hablar de estas pérdidas y cambios no mide cuánto quieres a tu hijo. Te ayuda a identificar necesidades que también merecen atención.

La culpa puede dificultar que pidas ayuda

«Debería poder con esto».

«Otras madres lo llevan mejor».

«Si descanso, estoy dejando de hacer algo importante».

Cuando estas ideas aparecen continuamente, pedir apoyo puede parecer una prueba de incapacidad. Sin embargo, organizar ayuda concreta puede aliviar parte de la carga.

A veces necesitas que alguien prepare comida, asuma una tarea completa o cuide al bebé mientras tú descansas. Otras veces necesitas una conversación en la que puedas hablar de cómo estás sin recibir consejos de inmediato.

Puedes formular peticiones específicas: «Necesito que te ocupes de la compra y de pensar qué falta» o «Quiero contarte cómo me siento; ahora mismo prefiero que me escuches».

¿Cuándo conviene consultar?

Durante el embarazo y después del parto pueden aparecer dificultades de salud mental que requieren atención.

Consulta con tu matrona, tu médico o un profesional de salud mental si la tristeza, la ansiedad, la culpa o la pérdida de interés son intensas, persisten o dificultan tu vida cotidiana. No hace falta esperar a encontrarte peor para pedir orientación.

Si después del parto aparecen confusión intensa, creencias o percepciones extrañas, o riesgo inmediato para ti o para el bebé, busca atención médica urgente.

Un espacio para hablar de tu experiencia

El acompañamiento psicológico perinatal puede ayudarte a explorar cómo estás viviendo esta etapa, revisar las exigencias que pesan sobre ti y pensar qué apoyos necesitas.

En Syna Salut, en Sant Boi de Llobregat, ofrecemos atención psicológica perinatal. Puedes consultar tanto durante el embarazo como después del nacimiento, también cuando te cuesta explicar por qué esta etapa está siendo diferente de lo que esperabas.

ISOTIPO STICKY
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.