Al final de la mañana notas el cuello cargado. Te cuesta girar la cabeza o sientes molestias que se extienden hacia los hombros.
Intentas sentarte más recto, acercas la pantalla o compras un soporte. Puede que notes algo de alivio, pero el dolor vuelve y empiezas a preguntarte qué estás haciendo mal.
El puesto de trabajo merece una revisión, aunque para comprender las molestias también interesa mirar el tiempo que pasas sin moverte, las tareas que realizas y cómo se comporta el dolor.
Adapta la pantalla y los accesorios
Si utilizas un portátil durante muchas horas, quizá tienes que inclinar la cabeza para ver bien la pantalla o trabajar con los brazos en una posición incómoda.
Un soporte junto con un teclado y un ratón externos puede facilitar los ajustes. La distancia y la altura deberían permitirte leer con comodidad, sin mantener el cuello girado o adelantarte continuamente.
Revisa también dónde colocas los documentos y si sujetas el teléfono entre el hombro y la cabeza. Son detalles que pueden obligarte a mantener posiciones incómodas de forma repetida.
Cambia de posición durante la jornada
Intentar permanecer inmóvil y muy erguido puede resultar difícil y cansado. Es útil disponer de varias posiciones cómodas y poder alternarlas.
Puedes levantarte entre tareas, caminar durante una pausa o aprovechar una llamada para cambiar de postura si tu trabajo lo permite.
Los movimientos suaves del cuello pueden ayudarte a mantener la movilidad, siempre que sean tolerables. Evita forzar recorridos o insistir en movimientos que aumenten claramente las molestias.
Revisa cómo organizas el trabajo
Quizá pasas varias horas concentrado sin hacer pausas o acumulas tareas que requieren mirar una segunda pantalla situada a un lado.
Observa qué ocurre antes de que aparezca el dolor. ¿Llevas mucho rato haciendo lo mismo? ¿Te acercas a la pantalla porque no ves bien? ¿Llegas al final del día sin haberte levantado apenas?
A partir de ahí puedes introducir cambios concretos y comprobar su efecto. Si las condiciones del puesto dificultan esos ajustes, conviene comentarlo con la persona responsable de prevención de riesgos laborales.
El descanso y la actividad también cuentan
Durante una valoración puede ser útil hablar de la almohada, la postura al dormir, el ejercicio y los cambios recientes en tus rutinas.
No hay un único accesorio adecuado para todo el mundo. Antes de comprar productos, conviene identificar qué problema intentas resolver.
Si las molestias se repiten, el ejercicio adaptado puede formar parte del abordaje. La elección y la progresión deberían tener en cuenta tus síntomas, tu movilidad y las actividades que necesitas recuperar.
¿Cuándo es recomendable consultar?
Pide una valoración si el dolor persiste durante varias semanas, aumenta o dificulta tus actividades. Consulta también si se extiende hacia el brazo o aparece hormigueo, sensación de brazo frío o pérdida de fuerza.
Si comienza tras un accidente importante, requiere atención médica. Una rigidez intensa de cuello acompañada de fiebre, dolor de cabeza fuerte o deterioro general también necesita atención urgente.
Recuperar comodidad en tu día a día
En fisioterapia se puede valorar cómo te mueves, qué tareas desencadenan las molestias y qué cambios o ejercicios encajan con tu situación.
En Syna Salut, en Sant Boi de Llobregat, puedes consultar por tu dolor cervical. El objetivo del acompañamiento se acuerda contigo según las actividades que te están costando y lo que necesitas recuperar.