Migraña cuando cambia el tiempo, ¿realidad o ficción?

“Cuando va a cambiar el tiempo, me duele la cabeza o la rodilla…” esta frase se la escuchamos decir a muchas personas, pero ¿porqué pasa eso, es psicosomático?

A lo largo de estos años, trabajando con pacientes en traumatología, era un habitual que ese mismo día que uno se quejaba, viniesen otros diciendo algo parecido. Los pacientes que sufrían de migraña crónica también se veían afectados por el cambio de tiempo. Un misterio que parecía un mito, y que sólo afectaba a personas con artrosis. Pero es habitual que en consulta se vea en personas jóvenes, con fibromialgia, con contracturas crónicas, o con lesiones en hueso, articulaciones y músculo.

Los estudios nos hablan del efecto atmosférico de la presión y no tan evidente del frío y la humedad, pero cuando aparecen borrascas, la presión atmosférica es cambiante en pocas horas. Existen muchos artículos que explican este fenómeno, igual que también conocemos  la influencia del insomnio sobre la reparación de tejidos.

Justo antes de llover, la presión baja, ejerciendo una presión sobre la tierra y los seres vivos que lo habitan. Un ejemplo de ésto, es ese olor a alcantarilla que emana de nuestras cañerías por las bañeras… La presión ejerce ese empuje que hace llegar el olor hasta nuestras casas.

Los tejidos están formados por células y matriz extracelular que dan lugar a organizaciones más complejas como los órganos, aparatos y sistemas.

Uno de los tejidos más relevantes es el conjuntivo, un tejido que va a conectar estructuras. El hueso es una especialización de este tejido,  está formado por material extracelular calcificado. Rígido pero poroso, como una esponja,  inundado de sangre, más blando de lo que creemos y tiene gran capacidad de resistir tracciones y compresiones. El hueso también contiene receptores que van a informar sobre las tensiones, posición, sobretodo en el periostio, parte más superficial del hueso.

Así, nuestro hueso, es sensible a los cambios de presión atmosférica. En rodillas es mucho más evidente, ya que son estructuras cerradas.  Cuando hay lesiones: artrosis, artritis, erosión en  en el periostio o cicatrices por fractura, se manifiesta mucho más. En los músculos sucede algo parecido.

Los tejidos lesionados, mantienen una estructura desordenada de componentes reparadores que no están en la disposición original. Este “desorden”, ejerce más presión sobre los receptores del dolor que se sobreexcitan por la continua presión.

El cambio de presión atmosférica, tanto si sube mucho (tiempo seco, viento), como si baja (borrasca, húmedo), son causa directa de parte del dolor del hueso y músculo. El frío y la humedad contribuyen a que las condiciones de los tejidos no sean tan buenas para afrontarlo.

En la migraña, se afecta afecta la parte del tejido muscular, piel y tejido conjuntivo. Así como también se puede notar la tracción de las membranas intracraneales.

Consultar la presión atmosférica nos puede ayudar a prevenir, y estar alerta para que  ese día hagamos menos actividades que causen cansancio, así como mantener la hidratación.

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